Esperar esos besos que posiblemente nunca llegarían.
Sentimientos que nunca le corresponderían.
Miradas que siempre la ignoraban.
Manos que jamás la tocaban, labios que nunca la rozaban.
Esperar, esperar, esperar; y muchas veces ni ella misma sabia que era lo que estaba esperando.
Quizá, solo quizá... un mínimo golpe de suerte, un pellizco que le devolviera a la realidad.
Autor desconocido.
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21/02/13 |
